El nombre Xela es una forma abreviada y popular de referirse a la ciudad de Quetzaltenango, una de las más importantes de Guatemala. Esta denominación tiene raíces históricas, culturales y lingüísticas profundas que reflejan la riqueza del pasado indígena de la región.
Antes de la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, el territorio que hoy conocemos como Quetzaltenango era habitado por pueblos mayas, especialmente por los k’iche’. Ellos llamaban a esta ciudad Xelajú Noj, que en lengua k’iche’ puede traducirse como “bajo los diez cerros” o también como “gran lugar bajo los diez cerros”, haciendo referencia a la geografía montañosa que rodea el valle donde se asienta la ciudad. Otra interpretación posible es “ciudad de los diez cerros sagrados”.
Con la llegada de los españoles, el nombre original fue reemplazado oficialmente por Quetzaltenango, un término en náhuatl —la lengua de los mexicas (aztecas) que acompañaban a los conquistadores—, que significa “lugar del quetzal”, en alusión al ave sagrada de las culturas mesoamericanas. Sin embargo, a pesar de este cambio, muchas personas de la región continuaron utilizando el nombre ancestral Xelajú como una manera de conservar su identidad y su conexión con el pasado indígena.
Con el tiempo, el nombre Xelajú fue acortado cariñosamente a Xela, una forma más breve y fácil de pronunciar que se ha mantenido hasta nuestros días. Actualmente, tanto locales como visitantes se refieren comúnmente a Quetzaltenango como Xela, especialmente en contextos informales o culturales. El nombre también se ha popularizado en nombres de negocios, equipos deportivos (como el Club Xelajú MC), canciones y expresiones artísticas, reforzando su valor como símbolo de orgullo regional e identidad cultural.
En resumen, se le dice Xela a Quetzaltenango por la influencia del nombre indígena original Xelajú Noj, en un intento de mantener viva la herencia ancestral de la región, a pesar del cambio de nombre impuesto durante la colonia española.
